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Mr. Frank. Cocina tradicional actualizada.

Decoración de Mr. Frank. Foto de www.madridcoolblog.com
Decoración de Mr. Frank. Foto de www.madridcoolblog.com
Mesa comunal en el sótano de Mr. Frank. Foto de www.madridcoolblog.com
Mesa comunal en el sótano de Mr. Frank. Foto de www.madridcoolblog.com
Decoración con lámparas recicladas PET LAMP en Mr. Frank. Foto de www.madridcoolblog.com
Decoración con lámparas recicladas PET LAMP en Mr. Frank. Foto de www.madridcoolblog.com
Montadito de chorizo dulce en Mr. Frank. Foto de www.madridcoolblog.com
Montadito de chorizo dulce en Mr. Frank. Foto de www.madridcoolblog.com
Tataky de atún en Mr. Frank. Foto de www.madridcoolblog.com
Tataky de atún en Mr. Frank. Foto de www.madridcoolblog.com
Pulpo asado en Mr. Frank. Foto de www.madridcoolblog.com
Pulpo asado en Mr. Frank. Foto de www.madridcoolblog.com
Brownie de chocolate en Mr. Frank. Foto de www.madridcoolblog.com
Brownie de chocolate en Mr. Frank. Foto de www.madridcoolblog.com

Entre el Teatro de la Zarzuela y el Congreso de los Diputados acaba de arrancar un restaurante de los que nos gustan, de los que aúnan tradición y modernidad con alguna que otra sorpresa. Paco (de ahí lo de Mr. Frank), el dueño, ha vivido varios años en Estados Unidos  trabajando en el sector hotelero y recientemente se ha lanzado a montar su propio restaurante en Madrid. Investigamos un poquito y no nos pudimos resistir a probar las especialidades de su carta.
Nada más entrar te reciben unas bonitas lámparas hechas con plástico reciclado, las PET LAMP y las cabezas de toro echas de mimbre, haciendo un guiño al estilo del restaurante, tradicional pero actualizado. Desde ahí se accede a sus dos plantas. La planta inferior ha respetado una bóveda de ladrillo y cuenta con una barra de azulejos hidráulicos para tomar un copa y una mesa comunal recuperada de la antigua Maternidad de O’Donnell de Madrid. Al fondo, un reservado para celebraciones especiales. En la planta superior hay un juego de espacios creados con diferentes pliegues de falso techo forrados de madera donde cuelgan macetas. Mesas de madera y sillas desparejadas redondean un espacio donde sentirse cómodo para comer o cenar.
Pero aquí no sólo está cuidado el interiorismo, también la comida. La carta ha sido diseñada por David Núñez, responsable del restaurante sevillano Puerta de Osorio y su premisa principal es la de compartir platos. Lo que prima es el producto de calidad en recetas tradicionales con un toque personal. Prueba de ello fueron los platos que probamos. Para empezar, montadito de chorizo dulce desgrasado con cebolla caramelizada, sorprendentemente ligero. Seguimos con una ensalada de espinacas con nueces de macadamia y terminamos con dos de sus platos estrellas de la carta: el tataky de atún con alga wakame y mahonesa de soja y el pulpo con puré de patata y pimentón. El tataky a la altura del mejor de los restaurantes japoneses y por otra parte el pulpo, que ya tiene sus adeptos en el barrio por su sabor y buena preparación. Rematamos con un brownie de chocolate con helado de vainilla para el que os recomendamos dejar hueco sí o sí.
También tienen un menú a mediodía que cada vez está más valorado por su variedad. Además, en sus planes está empezar con el  brunch de fin de semana próximamente. Estaremos atentos.

Mr. Frank
Horario: lunes a jueves de  13:00 a 15:30 hrs y de 20:00 a 23:30 hrs. Viernes de 13:00 a 15:30 hrs. y de 20:00 a 2:00 hrs. Sábados de 20:00 a 2:00 hrs.
Teléfono: +34 91.420.45.54
Dirección: Jovellanos, 6, Madrid.
Precio medio: platos de carta 10€, menú del día 12€, cena 25-30€.



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Discusiones

2 comments
  • Hola Madrid cool, soy seguidora de vuestro blog y estuve la semana pasada en Mr. Frank animada por vuestra recomendación y quería contaros lo que me pareció.. Aunque el restaurante en general no está mal (decoración cool, aunque un poco manida ya), el servicio, sinceramente, fue realmente pésimo. Un aspecto, el del servicio en los restaurantes, que en pocos blogs veo que se haga referencia y creo que es casi tan importante como la comida. En mi caso éramos 9 personas (el sitio no es muy espacioso y no estábamso especialmente cómodos, pero eso no tuvo importancia) y el problema vino cuando al pedir nos dice la camarera que no pueden servirnos a la vez a los 9 porque no tienen cocina para ello, ni tampoco platos calientes para todos. ¡¿Cómo?! Lógicamente habíamos reservado, así que nos esperaban a los 9 (vamos que no nos presentamos de improvisto un batallón de soldados hambrientos a las 3 de la mañana).
    En fin, nunca había visto nada igual, pero como estabamso de celebración y mover a 9 personas un viernes a las 22:00 es difícil, decidimos quedarnos y pedir una mezcla de raciones frías y calientes a compartir; las cantidades muy muy justitas, por cierto, aunque esto es ya lo habitual en cualquier restaurante, pero por lo menos, sabiendo que éramos 9 y que dijimos expresamente “vamos a pedir raciones al centro para compartir” podrían advertir de que de éstas apenas pueden probar 2 o 3 personas, y así pediríamos más de cada plato. Y la noche siguió así,..que bueno, no me quiero enrollar con batallitas personales, solo quería mencionar el servicio de mr. Frank, desde mi punto de vista bastante desconocedor del mundo de la restauración… (y eso que una de nosotras conocía a la encargada de muchos años del cole y en cierto modo teníamos atención “privilegiada”) .
    Ojo, la comida estaba muy buena, y del precio tampoco tengo queja, pero creo que útlimamente abundan los restaurantes que se creen que con poner mesas de madera sin tratar, decoración handmade, sillas antiguas de metal decapadas y otros muebles vintage es suficiente para ser un referente de la gastronomía madrileña. Mmmm… no, creo que los clientes, que al fin y al cabo somos los que nos dejamos los cuartos, merecemos algo más que un decorado para posturear o hipstear en instragram.

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