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Sala de Despiece en la calle Ponzano.

Ambiente en Sala de Despiece. Foto de www.madridcoolblog.com
Ambiente en Sala de Despiece. Foto de www.madridcoolblog.com
Cañas y patatitas fritas como las de toda la vida en Sala de Despiece. Foto de www.madridcoolblog.com
Cañas y patatitas fritas como las de toda la vida en Sala de Despiece. Foto de www.madridcoolblog.com
Ambiente en Sala de Despiece. Foto de www.madridcoolblog.com
Ambiente en Sala de Despiece. Foto de www.madridcoolblog.com
Detalle de la presentación de los platos en Sala de Despiece. Foto de www.madridcoolblog.com
Detalle de la presentación de los platos en Sala de Despiece. Foto de www.madridcoolblog.com
Mollejas con salsa de mostaza y ostra en Sala de Despiece. Foto de www.madridcoolblog.com
Mollejas con salsa de mostaza y ostra en Sala de Despiece. Foto de www.madridcoolblog.com
Detalle de la decoración del techo en Sala de Despiece. Foto de www.madridcoolblog.com
Detalle de la decoración del techo en Sala de Despiece. Foto de www.madridcoolblog.com

Durante estas últimas semanas hemos seguido con atención las obras de este local porque sabíamos que algo grande se estaba “cocinando”. Y el resultado no nos ha defraudado. Relacionado con Patrón Lunares (Palma de Mallorca), este bar ha llegado dispuesto a completar la buena oferta de ocio gastronómico que nos ofrece la calle Ponzano en el barrio de Chamberí.
Aquí se sirve materia prima buena y fresca, de ahí que la decoración rinda un homenaje a las carnicerías/pescaderías más tradicionales. El techo y parte de la pared están forrados con cajas cortadas de porespán. Algunas incluso conservan sus etiquetas. Tampoco nos podemos olvidar de mencionar sus cámaras refrigeradoras y las guías que cuelgan del techo. Precisamente de estas últimas cuelgan las cestas con los cubiertos y las servilletas.
Los camareros son simpáticos y se quedan con tu nombre para avisarte cuando tu pedido está listo. Amables pero no agobiantes, como debe ser. Pero vayamos a lo importante; lo que probamos. Nos decantamos por unas gambas en salpicón y mollejas con salsa de mostaza y ostras. La verdad es que si tuviéramos que elegir un plato de los dos no podríamos. Os recomendamos cualquiera de los dos.
No sabemos si será algo habitual pero vimos algunas caras conocidas muy relacionadas con Mallorca que saludaban al dueño con simpatía. Lo que nos da una pista del buen hacer de Patrón Lunares en la isla balear.
Y para finalizar, os confirmamos que sí, que ya está a tope. Lleno de gente curiosa que entra a ver que se cuece y sale encantada. No os lo perdáis.

Sala de Despiece
Horario: en breve.
Teléfono: en breve.
Dirección: Ponzano, 11, Madrid.
Precio medio: 2 cañas y 1 ración 8€.

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Discusiones

3 comments
  • Hola. Recordaba haber leído este artículo hace algún tiempo y el sábado pasado de casualidad pasé a tomarme una caña, bueno mejor a intentar tomarme.

    Como hacía buen tiempo decidí ir paseando hacia Callao y caminando por la acera de enfrente, una vez pasado, al mirar para atrás vi la puerta con el nombre. Así que recordando la buena crítica que tenía el artículo decidí darme la vuelta y echarme un par de cervezas para comprobarlo in situ.

    La experiencia pues como cuanto a continuación.

    Una vez dentro el local es bonito, diferente. Bueno en las fotos lo veis. En ese momento un aforo de algo más de un tercio de la capacidad calculo y la barra con 3 camareros. Lo primero que pensé fue que perfecto, un local no muy amplio con 3 camareros y dado que en muchos sitios tienen al mínimo posible de personas no dando éstas a basto. Pensé –error mío- que darían un rápido y buen servicio.

    Pues nada pasé hasta el medio y me puse en la barra. Un rato y nada, como invisible. Allí había 2 camareros con sus tablet -parece ser que al que atienden le apuntan las comandas ahí- y otro sirviendo.

    Al cabo de un rato, la camarera suelta la tablet y sale de la barra a recoger un par de vasos. Vuelve, me mira, la saludo y sin respuesta. Coge la tablet y cabeza para abajo. ¿Pensaría que quería ligar?

    Viendo que no me atendían pasé más adelante hacía la parte de la barra donde tenían expuestas las gambas y no recuerdo que más. Pues nada invisible continué allí durante un rato.

    Ya de repente uno por fin vino donde estaba yo, que continuaba mirando la barra con las manos encima a punto de poner las palmas hacia arriba en plan pedigueño. Se para delante de mi -justo al otro lado de la barra, frente a frente, un metro o lo que mida de ancho-, levanta la cabeza de la tablet …¡y se pone a atender a unos que estaban 1metro detrás de mí!

    Así que alucinando. Como llegué, pero ahora mosqueado, me fui.

    Eso sí, pensando en encontrar algún banco de camino para aprovechar mi invisibilidad y robar el botín.

    Tras el ensayo anterior que me ha quedado, algunas apreciaciones:
    – No tengo 15 años que pudiera pensar que iba con mis papas y no me dejan pedir (más del doble tengo ya);
    – No estaba en la barra rodeado de 30 personas que fuera difícil verme es más llevaba unos vaqueros y en la parte arriba ropa con un tono azul algo “llamativo” no un color claro que pueda pasar más desapercibido;
    – No estaba hablando con nadie que pudieran pensar que estaba atendido;
    – No soy Sabonis pero mido más de 1’70, suficiente para que se me vea por encima de la barra;
    – No iba con el mono del trabajo porque en el despacho no hace falta que vistamos así y además los sábados no trabajo (además de que quien va en mono tiene el mismo derecho a que le sirvan);
    – Tampoco iba con el perro y la flauta, iba bien vestido.

    La razón para no atenderme la ignoro. Quizás debería haber silbado, llamado a voces de “jefe”, “chico” o “mozo” al camarero. O quizás llevar el gorro de Capitán de barco para que se crean que soy de Mallorca y así cambie la cosa.

    Una vez me pasa eso sí. Que me vuelvan a esperan allí.

    SERGIO

  • Fui el otro día aprovechando que no había mucha gente (era pronto, las 8 y media de la tarde), ya que siempre que había intentado ir otros días estaba demasiado lleno y a mí y mi novio nos agobia mucho.

    Los camareros amables y la comida salía rápido. El sitio es muy pequeño y enseguida que llega la gente te sientes encerrado. Sin embargo, la comida era de una calidad increíble. Todo lo que pedías venía presentado de una manera muy original, bien cocinado y con ingredientes frescos.

    El problema? Su precio. Creo que deberíais actualizar lo de 2 cañas y una ración a 8€ ya que el día que fui el precio medio de la ración era de 10-12 euros. Pedimos 4 cañas y 3 raciones de las más baratas y salimos por 32€. Yo cené bien, pero mi novio se quedó con hambre, las raciones son minúsculas.

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